Al principio fue la palabra
No es fácil empezar algo queriendo ser pretencioso. El miedo a equivocarme hace que a priori modere las expectativas que pueda generar: “Creo que me fue mal” “te compré una pavadita” “pasá, pero mirá que mi casa es un desastre” son frases que rodean al Axolotl en distintos momentos de su vida. Lo mismo pasa con este blog, desearía poder afirmar que va a ser genial, original, profundidal… que las cosas aquí escritas los van a hacer pensar, que incluso alguno lo puede llegar a leer asiduamente. Pero también puede que no lo sea, que sea una redonda porquería.
En esta nueva incursión internetiana, rompiendo con los cánones del perdedor alegre, comienzo el proyecto con optimismo y sin contraindicaciones, puede que este no sea un gran blog, puede que lo lea muy poca gente o nadie, pero la mitad del vaso lleno dice que al menos no arranqué mi vida virtual con un fotolog y eso en tiempos en que la trascendencia pasa por escotes y flequillos es mucho decir.

