Colonialistas
Mis padres, más bien madre sola que era la que se ocupaba de nuestras cotidianeidades ya que padre sólo las financiaba, me mandó de los 6 a los 11 años a colonias de verano que tenían el ¡copadísimo! horario de 9 a 12:30. No sé quién fue la luminaria que pensó en esta actividad como algo que los pequeños adorarían y que por ello acudirían sin protestar.
Bien, hasta el día de hoy creía que todos los niños que fuimos obligados a ir habíamos crecido con un sincero odio hacia nuestros progenitores que se acentuó al saber que nos enviaban allá para que no jodamos en casa.
Hasta hoy. Hablo con uno “A mi me gustaba la colonia”, hablo con otra “El profe tal era re piola”, otro más “A mi me encantaban los viajes y la pileta”.
No solo fui un infeliz que odiaba meterse al agua a las 10 de la mañana, que cuando decían pileta libre corría a esconderse en las canchas de paddle para que no lo obliguen a meterse (esa gente por libre entendía algo muy raro como metete-y-callate) que solo aparecía cuando jugábamos al Fútbol o Matasapos (Quemado, le dicen) sino que todo lo reconfortado que me sentía por la compañía de mi generación es una gran mentira. Soporté estoicamente esa tortura durante años esperando el día que nos volviéramos a reunir y planearamos la venganza contra los profes, el chofer del colectivo que nos pasaba a buscar y finalmente los peores, nuestros padres.
Nada de eso va a suceder jamás culpa de ustedes, traidores.
Oprimidos.
Alienados.
Ahia
Las drogas pueden darle vida a un tipo medio raído disfrazado de ángel con las alas descuajeringadas y una mancha amarilla en la zona pélvica que va por los hoteles alojamientos sorprendiendo a desafortunados amantes con el triste pregón: “San Seacabó está aquí, San Seacabó llegó para vos, te toco con mi varita y ya sos un eyaculador precóz”
Arjona, ni en tus sueños se te va a ocurrir una rima más pelotuda que esa.
Cabalgando
Si Vargas Llosa dice que Venezuela se dirige a una dictadura comunista, quiere decir que el país que donóunavalijaparalacampañadeC se debe estar poniendo lindo para vivir.
No le miserées
Los de Kraft Foods se están haciendo bastante los sotas con la cantidad de relleno de las Oreo.
Grandes personajes; Jorge Formento
Jorge Formento nació, como todo el mundo. Lo que nadie sabe es que Jorge se llama en realidad George Botzunov y es hijo de una señora inglesa y un vodka-aolic ruso. Sus padres huyeron de la fría Rusia para radicarse en Inglaterra tratando de olvidar las inclemencias del comunismo, el frío en las patas y ya hartos de sentirse estigmatizados por los norteamericanos al ser siempre los malos en sus películas de domingo por la tarde. Al grito de “mah si, agarrá al pibe, algo de ropa, nos vamos pa` la Inglaterra” partieron a pie para Londres a fines de los ´60.
Al llegar al Canal de la Mancha, pusieron un rato las patas en remojo y lo cruzaron a nado, marcando el punto inaugural de una prueba de resistencia física que junto a escalar el Everest y el beso en la boca mas duradero se encuentra entre las tres más imbéciles del mundo según el Guiness de los records. Una vez llegados a Londres, la cosa era conseguirle trabajo a Piotr. Gracias a los contactos que hizo la madre de George como bataclana con gente de la embajada inglesa, su padre empezó a trabajar cortando el pasto en las canchas de Wimbledon, pero al poco tiempo fue despedido por la lesión de Arthur Ashe en los cuartos de final de dicho abierto, tras tropezar con una botella de vodka, que el bueno de Piotr Botzunov había olvidado en una de sus mamúas nostalgiosas. Ante esta desavenencia del destino los Botzunov quedaron en la calle. En realidad solo Piotr, ya que su mujer Stella, se tomo el piro con el pibe, porque no iba a bancarse ella a “ese borracho, desocupado, que encima no lo puedo mandar ni al almacén porque habla ruso y no le entienden un culo”.
Acá empieza a cobrar protagonismo nuestro amigo George, que ante la difícil situación que les tocó vivir empezó a pedir limosna en los micros de Londres, si, esos de dos pisos, los rojitos de las fotos. Esto no les daba una libra, así que se metió en el ejército, pero como era asmático y también medio estúpido para las actividades físicas, lo metieron en la parte de comunicaciones. Allí encontró la horma de su zapato y se destacó por su maravillosa voz. Gracias a su actividad como radioaficionado aprendió varios idiomas, castellano, arameo, latín eran dominados por él con idéntica impericia en cada caso. Pero que más dá, todo era felicidad en la vida de George, aunque pronto ocurriría algo que rompería este palacio de cristal (¿?); su madre…
Su madre como si nada, le comunicó que se lo llevaban a Malvinas a recuperar lo que habían robado, porque como es eso que vos te robas un pedazo de tierra y viene el dueño legítimo y te las quiere recuperar, que uno no puede confiar en nadie, a la primera de cambio te quieren embromar, y toda esa cantinela. En realidad la muy zorra se lo quería sacar de encima porque el pavote tenía 26 años y no movía del hogar materno y todo bien, pero la vieja era separada y quería vivir la vida loca. George, muy triste, tomó la decisión que le cambiaría su vida, se contactó con otro radioaficionado de Argentina y le pregunto como podía hacer para ir a ese país del cual era oriundo un tal Maradona que la descosía en Boca (Nota del ed. A posteriori sería el equipo elegido por George para aficionar) El argentino le dijo que no era todo tan lindo, pero George estaba decidido. Así que siguiendo las instrucciones de su amigo, debía dirigirse al puerto de Lisboa, buscar el barco “Teresa II” y preguntar por el Capitán Mento, que él lo llevaría a la Argentina, porque le debía un favor del cual no quiso dar precisiones lo cual nos lleva a suponer que se trató de algo relacionado a “La maldición del anillo del cuero”. Silbando, George al puerto, vió el barco y con su spanglish aprendido a puchones temblando de nervios, dijo: “Hola, soy Botzunov, an amigou me dijou que preguntara for Mento” Tuvo la desgracia de encontrarse con el piola del barco que se le cagó de risa y ante la dificultad para pronunciar su apellido y al no encontrar un evidente defecto físico le dijo “te jode si te digo Formento, es que me hiciste cagar de risa, ¿Cómo te llamas?” ante la obvia respuesta, agregó, “bueno desde ahora sos Jorgito, porque acá a los George le decimo Jorge ¿entendé?, así que ahora voy le digo a Mento (se ríe) que lo buscas y que él hable con vos”.
En la larga travesía de un año y medio, Jorge aprendió el idioma a la perfección y por sus conocimientos en comunicaciones, lo pusieron a trabajar en la radio del barco, primero respondiendo llamados de los oyentes, luego leyendo las publicidades y finalmente cumplió el sueño de programa propio “Hasta las pelotas con Formento” en donde conjugaba sus dos pasiones; la locución y el fútbol.
Al llegar a la Argentina, Jorge ya tenía chapa, su programa se trasladó a Radio Nacional y marcó un estilo nuevo en la forma de lolcutar (¿?) finalmente en lo que a la postre sería el logro más grande de su carrera, fue convocado para ser el coequiper de Silvio Soldán en “Feliz domingo”. Allí se codeó con grandes como el escribano Prato Murphy, Mc Phantom, Paolo y Gonzalito. Tras la caída estrepitosa de la audiencia del programa, la plantilla se renovó con dos grossos como Pablo Marcovsky y el Pato Carret (H) que no pudieran hacer nada para que el programa siguiera siendo la cagada que era, logrando que se vuelva una de esas bostas que se recuerdan con cierta idealizada nostalgia en mails con asuntos como “Naciste en los 80s” o Fw:Rv:Fw:Rv: Miralo, es genial!!!”.
Despedido del canal de Romay, Jorge se refugió en su otra pasión, el Fútbol, mas precisamente en el Boca de sus amores. Teniendo que conformarse con una escenografía menos presuntuosa y pasar a rodearse de figuras como “el loco ese que es albino” “eeese, el que labura en BocaTV” y el otro de bigotes. Ahora, ya cerca de los 50, es felíz con conducir un programa partidario de dicho equipo, con formato similar al tristemente célebre “Pólemica en el bar” y alegre va a buscar cada miércoles a la mañana la platea que le regala Ámeal Amor por hablar bien de su gestión. Esta es la vida de Jorge Formento o George Botzunov, que un día se rebeló contra la guerra y encontró las puertas abiertas de este país, como luego lo hicieran Monsser Al Kassar, Lino Oviedo y benjamín Vicuña.
Reiterativo
En el plano de las cosas que ya cansan por su carácter de lugar común, hoy la reprobación se la lleva tooooda esa gente que ni bien ve el cielo nublado comenta “Hoy está lindo para hacer cucharita”.
Yo no se porque no lo toman como una expresión de deseo real y cumplen con el ritual de decirlo para sus adentros, así no me molestan a mi e incluso en una de esas se le cumple.
Feed your head
Así como las películas del animal/marciano que hace actividades reservadas a los humanos como jugar baloncesto, Baseball o football soccer llenan los domingos en la televisión, las salas de cine se ven repletas de películas de oprimidos que siempre son bien vistas por todos y las recomiendan. Es que esencialmente no son malas, son historias mas o menos lindas que terminan más o menos bien. Pero cansan, basta de la películas sobre los 3 judíos que se escondieron en un barril 6 años y comían excrementos o cuentitos de hadas como Slumdog Millonaire o la Forrest Gump al revés que es El Curioso caso…
Pongan a Lynch, reestrenen Apocalypse, algo de Van Sant, Bertolucci… suena muy a cine culturoso, pero posta, que vuelva la película que hace pensar en serio, que vuelva un poco el misterio de lo no evidente, poder salir de la sala con el alma un poquito más oscura, salir del cine algo cansado, ¡que vuelva la adrenalina de pensar un poco una película! Somos espectadores, queremos espectar (¿?)
Ex alumno
Cada vez que voy a la facultad la odio un poco más. Debe ser esa mezcla de pésimo alumno con los años de permanencia sumado a que realmente está repleta de tarados.
Ir por los pasillos y escuchar esas charlas pseudointelectuales sobre la revolución pronta a suceder o llegar adonde está el aula y en esos cinco o seis minutos de patíbulo tener que soportar que venga un compañero a contarte su teoría del campesinado romano que me resbala muchísimo o mucho peor, ese grupo de alumnos que hacen chistes varios con Marx, Perón, Hobsbawm, Lenin o Felipe Pigna como protagonistas la mayoría de las veces. ¡¡Vida muchachos!! Hay un mundo hermoso allá afuera.
Afortunadamente algún japonés avispado inventó los auriculares.
Ah si, a todos ellos les va mejor que a mi.
Domingos de rotisería, presents:
Los derechos humanos son para los delincuentes.
Convulsionado

Look to my eyes, look to my eyes
Por si no consiguen los dibujitos japoneses en youtube, acá va un paliativo en forma de náuseas de frutilla (¿?).
Black Hole
En mi casa, que se te caiga algo a cualquiera de los costados de la cocina es un bajón. Pero posta, casi al punto de que si no tiene mucho valor el objeto, conviene dejarlo morir ahí.
Simpatía
No sé si será por el carácter musical de su pregón o por su vehículo/herramienta tan pintoresco, pero el afilador es de los trabajadores que más simpático me cae, aunque esté dale que dale con la musiquita desde las 8 de la mañana.
Politicamente incorrecto
No suena bien y muchos agoreros pueden levantar la voz reclamando una inmediata retractación, pero la iconografía, la estética Nazi tiene cosas muuuuy interesantes.
Encono placero
- Si yo fuera un cuadrúpedo de 20 cm de largo y mis patas no tuvieran más de 6 cm cada una no le perdonaría nunca, pero jamás de los jamases a mi dueña que me llevara caminando a su propio ritmo. Crecería con tal rencor que le haría caca en cualquier lado, en cuanto pudiera le masticaría las zapatillas, la ropa, los apuntes y, porque no, una rodilla.
- La gente en Plaza San Martín, hoy lunes por la tarde, debe saber algo que yo no, porque se los nota tan condenadamente felices con sus mates, sus morrales, sus besos apasionados más algún frote de MUY dudoso gusto.
- Es una boludez, pero a veces cuando el sol tira rayos suavecitos y encuentro un buen lugar donde acodarme mientras trato de leer sin que ello implique dejar de fisgonear un poco a los ocasionales paseantes, dan ganas de reconciliarse con la vie.
- Llego a tener un amigo que mientras me habla se calza un auricular en el oído más lejano a mi persona, le doy un tatequieto que la la voglia dire.
¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!
Una persona que sube, publica, demasiadas fotos propias en cualquier ámbito de internet o muestra su vida hora a hora en cualquier red social… como que me da un poco de miedito.
No sé si será que pecan de demasiada inseguridad o exceso de ego, pero andar develándose tanto todo el tiempo, mata un poco la magia.
Sexista
La gente que se encarga del ABC, sito en la intersección de 3 y 56, no se destaca por la buena atención. Pero de ellos, las mujeres que estan en la caja son un manojo de vicios; ordinarias, atropelladas, antipáticas, miserables… detestables por donde se las mire.
Gracias por el espacio.
Inquisición
Ya cayó Pity Alvarez, ahora vamos a por la Bersuit y Babasónicos.
Feria
Fuí la Feria del Libro, oh si! fuí a la feria.
Jueves, a pesar del infierno capitalino que presagiaron las ediciones online de El Día, Clarín y creo que canal 9 también, llegué temprano a todos lados con las consecuentes esperas que eso conlleva, al que madruga Dios lo ayuda… ésta.
Aprovechando la gratuidad de la entrada por presentar una libreta cuya última rúbrica data de 2005, entré a una especie de túnel flanqueado por publicidades de Ñ. Camino 50, 60 metros y todavía no veo libros, solo los espacios de La Nación, Ñ de nuevo y Mitre. Dos chicas de Telefé que deben haber provocado más de una peleita marital repartían no se que, seguro algo genial que cambiaría la vida de todos porque tenían tremendo éxito.
Por fin llegamos a los pabellones con libros. Verde, Azul, Amarillo. Mucha gente con plata entre quienes no me encontraba, mucha gente comprando “Las venas abiertas”. Menos mal que Chávez le regaló ese a Obama y no alguna porquería de autoayuda, aunque por cierto esos no necesitan tan evidente enganche, les va bien por si mismos. No es raro cruzarse con una o dos personas, generalmente gente muy como uno (que no es uno sino que es otro) y alguna que otra teenager o postadolescente tardía a la cual-hay-que-huirle-siempre-siempre-siempre, con esos libros en sus manos. Nik firmaba libros y una fila de 25 personas esperaba ansiosa con cierta histeria. 25 personas, pensaba que el muchacho era más popular.
Mi amigo el Gran Lector me marcaba lo caro, lo barato y la joya. Así conseguí un Di Benedetto a 5 pesos, uno de Gonzalo Garcés a 8 y el hallazgo preferido, una novela de Eliseo Alberto a ¡¡¡7 pesos!!!. Aunque vale decir que a éste último le cambiamos un poco el precio. Esto para la gente que dice que no hay nada barato en la feria y que es esto y lo otro. Tomá.
En el acto delictivo de la tarde, tiré un papel de pastillas en el piso. Podría haberla grosseado un poco más cuando estuve a punto de tirar a Steinbeck en el morral, pero dudé un segundo y lo perdí.
¿Tuvo algo emocionante todo esto? No.
¿Da para ir? Si.
¿Hay cosas baratas? Si, no es la comida una de ellas.
¿Hay gente molesta? Si, la mayoría. Miran para arriba buscando algo ¿a Dios? ¿la verdad? ¿la salida? No sé, pero por ese carácter altitudinal (¿?) de la mirada te chocan, te miran mal y se llevan una puteada puesta de sombrero. Lo bueno de ir a un lugar donde va mayormente gente paqueta, es que si los insultás siempre temen. Dan ganas de robarles realmente.

